Hace días que no escribía.
Todo ha sucedido tan rápido que casi no me ha quedado tiempo para reflexionar, para sentir, para disfrutar, sólo vivo en el agite cotidiano de cumplir mis obligaciones y tratar de cuidarme, de cuidarnos.
Supuse que esto sería más fácil, pero parece que mi cuerpo rechaza lo que mi alma desea... esta lucha es desgastante, deprimente. La incertidumbre causa más dolor que el conocimiento, paso cada día esperando lo peor... todos me dicen que es cuestión de fe... pero nadie puede saber lo que siento...
Tengo tanto miedo de que esto no funcione. Tengo miedo de perderme en el intento. He soportado tanto dolor en el pasado, que ya no encuentro fuerzas para enfrentarme a este... y sin embargo, me aferro a la posibilidad de que la vida se abra paso.
Y él... él tiene sus propios miedos, pero parece improbable que comprenda los míos... que los comparta... se porta como un niño egoísta... tal vez es un niño egoísta... repite incesante que no quiere perderme y lo único que logra es alejarme...
Lo de siempre... el puñado de arena que se atesora cerrando la mano... se escapa entre los dedos...
Y al final, yo, por supuesto, seré la culpable... pero ya no quiero luchar, estoy demasiado cansada para ir en contra de la corriente... 
El amor no obliga, libera... y no es así como me siento... tengo mi angustia, mi dolor, mi desesperación y mi desesperanza... todas viviendo juntas en mi corazón... no hay espacio para una lucha más... no hay tiempo para sufrir por nada y nadie más...
No ha perdido su belleza lo que siento, pero es extraño descubrir que a pesar de tanto amor... yo estoy tan sola... ojalá fuera suficiente lo que sentimos para mantenernos unidos... pero no alcanza... se necesita algo más... y... como dije, yo ya no quiero luchar...





Niña de mi alma romántica , sentimental y sensible como yo eres igua
lita a mi , cuando yo tenis tu edad que seas muy muy feliz mi niña del
alma
Mil besos de Maria